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Claudia Robles Gil: Aprender a Ver(se)

  • Foto del escritor: Regina Alencaster
    Regina Alencaster
  • 22 sept
  • 3 Min. de lectura

La pintura de Claudia Robles Gil nace de un gesto aparentemente sencillo: detenerse a mirar. Pero mirar, en su obra, no es un acto pasivo. Es un proceso creativo que convierte una fotografía en una pintura, un recuerdo en un espejo, y una escena cotidiana en un espacio de revelación.


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En su primera exposición individual en México, presentada en Picci Fine Arts, Robles Gil expone un recorrido íntimo: su regreso al país, sus viajes, su búsqueda constante de identidad y pertenencia.


La fotografía como punto de partida


Claudia comenzó a trabajar con la cámara convencida de que necesitaba herramientas nuevas para dar mayor profundidad a su pintura.


“Me di cuenta de que la fotografía es un arte en sí misma: eliges lo que enfocas y compartes tu manera de ver el mundo. Paso horas revisando mis fotos, marcando las que podrían convertirse en cuadros. No todas llegan a serlo: es como si el destino decidiera qué imagen merece volverse pintura.”

Cortesía de la artista y de la galería
Cortesía de la artista y de la galería

Ese tránsito entre el ojo fotográfico y el gesto pictórico está guiado por la emoción. A veces es el color lo que dicta: una vibración de azules, rojos o verdes que transforman una orquídea blanca en un estallido de matices imposibles. Otras veces es la historia personal que se refleja en la escena: un recuerdo, una emoción, una pregunta.


Colores como lenguaje


Si algo distingue su obra son los colores, intensos, expresivos, casi eléctricos. “El color es mi manera de comunicar lo que estoy sintiendo. Los rojos y naranjas me conectan con la tierra; los azules y morados me llevan a lo místico. Al pintar me doy cuenta de que cada tono tiene frecuencia, vibración. No busco replicar el color exacto de lo que fotografío, sino construir un lenguaje propio.”


Cortesía de la artista y de la galería
Cortesía de la artista y de la galería

Así, una flor blanca se revela como un caleidoscopio de pigmentos; un atardecer en Costa Rica inspira la decisión de dedicarse a la pintura de tiempo completo. El color se convierte en una herramienta de autoconocimiento.


Identidad y pertenencia


La exposición que inaugura en Picci se centra en un tema fundamental: la identidad. Robles Gil creció entre Estados Unidos y México, y durante años vivió esa dualidad como un conflicto.

“Cuando regresé a México en la adolescencia me costó integrarme. Hablaba inglés, me sentía fuera de lugar. Pero con el tiempo entendí que ser mexicana no se limita a dónde crecí, es algo que llevo en la sangre y en la manera en que me conecto con la gente.”

Sus viajes recientes le han permitido explorar esa noción de pertenencia como un acto personal.


El pertenecer no te lo da un lugar, lo escoges tú. Yo encuentro pertenencia en una playa con amigos, en una mesa con mi abuela y mi mamá, en cualquier rincón del mundo donde me siento conectada.”

Pintar la intimidad


Entre las obras más significativas de la muestra está una pintura que retrata a su madre y a su abuela durante un viaje a Marruecos. Tres generaciones reunidas alrededor de una mesa, compartiendo una cena aparentemente ordinaria que se vuelve extraordinaria por lo que encierra: el vínculo, la memoria, la oportunidad de estar juntas.


Cortesía de la artista y de la galería
Cortesía de la artista y de la galería
“A veces lo más mundano es lo más sagrado. Ese cuadro habla de lo que significa convivir, de lo ritual de compartir una mesa.”

Para Claudia, cada obra es inevitablemente autobiográfica: “Aunque no siempre seas consciente, siempre hay una razón por la que pintas algo. Mis cuadros son espejos: me exploro a mí misma a través de otros sujetos, paisajes o escenas.”


Aprender a ver(se)

En su exposición anterior, realizada en Nueva York, Robles Gil exploraba la idea de Learning How To See. Ahora, en esta nueva etapa, va más allá.


“No se trata solo de aprender a ver, sino de aprender a reconocerte en lo que ves. Cada obra es una oportunidad de descubrir qué parte de mí se refleja en lo que estoy observando.”

Ese tránsito de mirar a reconocerse define esta exposición. Un viaje exterior e interior: del paisaje al yo, del recuerdo a la identidad.



Aquí y ahora


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Para Claudia, presentar esta primera individual en México es un gesto profundamente simbólico. “Es decir: aquí estoy, soy una artista mexicana y esta es mi voz. Hay obras nuevas, inéditas, y una gran variedad de temas que dialogan entre sí. Es un momento que marca un antes y un después en mi camino.”


Lo que nos espera en Picci no es la apertura de un universo personal donde el cuadro es un espejo. En ellos, Claudia Robles Gil nos recuerda que mirar es también una manera de reconocernos.


¿Dónde? Picci Fine Arts, Alpes 700A, Lomas de Chapultepec

¿Cuándo? Se inaugura el jueves 25 de septiembre


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